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¡Tirar alimentos ecológicos a la basura también es desperdicio!

En la última década en Madrid se han multiplicado los grupos de consumo y la creación de huertos urbanos en espacios públicos. El nacimiento de estas redes se encuentra vinculado a la necesidad de cambiar hábitos de consumo, alimentación y cuidado del medioambiente, favoreciendo lo local y ecológico. En esta línea se considera el decrecimiento como una buena práctica que promueve la reducción del desperdicio de basura, retoma antiguas formas de gestionarnos y reduce nuestro consumo. Sin embargo, en la encuesta que presentamos junto a la Universidad Pontificia de Comillas, una buena parte de las personas encuestadas no relacionan la conciencia medio ambiental y el consumo responsable con el desperdicio de alimentos.

Tirar alimentos ecológicos a la basura también es desperdicio. La alimentación sana, ecológica y “bio” ha ido entrando en las grandes superficies. Si hay una subida en la demanda de un producto, la balanza también aumenta la oferta. Así, sucede desde hace un par de años con los productos ecológicos. La producción se está masificando, principalmente en tierras de Europa del Este para abastecer las cada vez más populares tiendas o supermercados ECO de Europa. La superproducción de alimentos, la compra indiscriminada de productos que no se llegan a consumir y por consiguiente, se tiran a la basura, constituye la pérdida de recursos, energía y empobrecimiento.

El ciclo de consumo respetuoso con el medioambiente, sostenible y equitativo, está compuesto por fases. Los hábitos personales que practicamos diariamente siguen una lógica de coherencia y por lo tanto, si una de las fases no se cumple, el ciclo completo tampoco. A nivel individual, la compra de alimentos ecológicos y de proximidad forma parte de la primera fase del ciclo; el consumo de la segunda; y no generar desperdicios, de la tercera.

Según el Informe del consumo de alimentación en España del Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente, los hogares españoles tiraron a la basura 1.245,9 millones de kilos de alimentos en condiciones de ser consumidos. Lo que equivale a 24 millones de kilos semanales. Lo tirado a la basura es 4,3% de la comida que se compra.

La preocupación principal de las personas que participan en grupos de consumo es qué compramos y cuánto compramos. Y en el caso de los huertos urbanos: ¿cómo se cultiva? y ¿cuánto se produce? Ambas iniciativas están conectadas, al igual que lo están los movimientos en contra del desperdicio de alimentos como fin del ciclo de consumo.

Para que todas estas líneas de trabajo se vinculen y trabajen en conjunto por un fin común, beneficiando tanto lo local como lo global, proponemos conectarnos, conocernos y charlar.

Yonodesperdicio es una iniciativa de Enraíza Derechos (antes Prosalus) para reducir el desperdicio de alimentos, principalmente en los hogares. Una red ciudadana comprometida con la reducción del desperdicio de alimentos que ofrece recursos contra el desperdicio y pone en contacto a otras personas que quieren entregar alimentos (o necesitan alimentos).